A medida que aumenta la velocidad de rotación, aparecen zonas de resonancia recurrentes en las que el consumo de energía se estabiliza brevemente antes de volver a subir, de forma similar a saltos regulares de octava. Ahí es precisamente donde el futuro sistema de control adquiere importancia. La electrónica está pensada para mantener el dron, con la mayor frecuencia posible, dentro de esas ventanas de RPM especialmente eficientes, con el fin de maximizar alcance, estabilidad y eficiencia operativa global.
Para el usuario, esta optimización permanece invisible. Funciona en segundo plano sin ninguna intervención perceptible. Sin embargo, cuando se requiere máxima precisión, por ejemplo al mantener la altitud dentro de unos pocos centímetros, la optimización automática de frecuencia y resonancia puede reducirse o desactivarse por completo.